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4.6  Repercusiones del vocablo interfase. (incluido en el Libro del Habla de la Poesía y del Teatro)

Que definíamos en El vocablo interfase entre continente y contenido.

Una de ellas en el dominio del habla corriente, es no saber a veces en qué nivel estamos. Ejemplo:

La frontera ¿separa o une países?. Respuesta: Separa constituyentes de país para formar países (terrenos, gentes...). Y, simultáneamente: Une o pone en contacto países.

¿La coma, une o separa?. Separa palabras constituyentes de oraciones o sintagmas; une esos sintagmas en una frase (entre dos puntos). Recordamos a este respecto la clasificación de los numerosos signos sintáctico_métricos usados en la Masorah hebrea. Son tradicionalmente clasificados como conectores unos y separadores otro. Vemos aquí como esa separación implica un nivel previo de unidad sintáctica. Si este nivel es el de frase, las comas son efectivamente conectores, mientras que los puntos son separadores.

¿Y el espacio entre palabras? Separa letras en una u clase, la palabra, Pero pone en contanto contiguo dos palabras.

Hay paradojas que tienen probablemente su raíz en esa interfase: una proposición como:

                    las cosas no pueden cambiar, porque si cambian ya no son ellas, son otras

tiene una explicación: no cambia la cosa-elemento, es o no es ella, si identidad es del tipo sí o no. Pero la cosa continente, sí puede cambiar al cambiar algunos de sus componentes: precisamente aquellos que no son esenciales en su definición: Esto se desarrolla algo más en Hablar y conocer.

Por ejemplo, si quito una pata a una silla, cambia, cambia bastante, pero sigue siendo esa silla. Ahora bien si le quito el respaldo, ya no es silla, es taburete, escabel, otra cosa: el respaldo es esencial (por cierto, esto ofrece una técnica para reducir una definición a sus últimas consecuencias, lo estrictamente necesario. Definir complejidades, porque lo básico, ya sabemos que adolece de la imposibilidad de definir).

Esta óptica también rompe con la penosa dicotomía sí-no, igualdad o desigualdad, y permite comprender el parecido, que no es mas que coincidencia (igualdad) de gran parte de los elementos en la cosas-continente.

Por cierto, de manera muy bella engloba nuestra propuesta de vocablo charnela los conceptos básicos de Unidad y Multiplicidad. El vocablo como elemento en un Unidad, un átomo. pero como continente es una Multiplicidad, la de sus elementos constitutivos o atributos.

Se nos ocurre entonces que la mística, pasando más y más a unidades superiores, de contenidos a continentes, trascendiendo los contenidos y contemplando continentes más y más amplios, globales, llega a una unidad final, al Uno sin fisuras, sin contenidos y queda ahí, arrobado. El místico contempla ese Uno final. pero no final, porque ha se realizar un paso final, el fundirse él mismo en ese Uno y desaparecer como contemplador.

Uno.

 


Vuelta al Principio    Última actualización: sábado, 14 de septiembre de 2013    Visitantes: contador de visitas