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Siete escenas cumbres de Nuestro Teatro Clásico II: Superescenas y superpersonajes
 
Tras la idea inicial, expuesta en Siete escenas cumbres de Nuestro Teatro Clásico. Un montaje continuamos desarrollando el proyectado montaje.
 
Escenas y superescenas

La escena se describe aquí. Y se describe un posible montaje en Escena independiente_ realización.

La búsqueda de una duración suficiente  de unos 7 minutos nos ha hecho fundir varias escenas de cada obra, con los mismos personajes. Ello nos ha permitido exponer  una cierta evolución de estos personajes, acentuando la consistencia y significado teatral de cada escena así compuesta. Cuando hay cambios hay movimiento, hay desarrollo y acción, hay teatro. Llamaremos por ahora a estas escenas ampliadas superescenas.

El comienzo y fin de cada superescena lo marcan campanadas coléricas, tiránicas, que lanzan a los muñecos dentro o fuera de la escena.. Las transiciones entre semiescenas, campanadas leves.

Y hay un campanillazo final tras toda la representación (aplausos, saludos...) que arranca al púbklico de su representación (la de asistir, comprar entradas...) y les lanza afuera, a su condición de muñecos...

Dramaturgia y superpersonajes
 
Se trata de integrar esas superescenas en un todo unitario y harmónico, en un drama, vamos. Para ello tiene que haber una progresión de una a otra, un desarrollo con sus conflictos, unos personajes que evoluciones, las consabidas etapas planteamiento, lucha y resolución (o algo así).
     Con unas escenas  inconexas la cosa es difícil, como lo han mostrado (positiva o negativamente) otras propuestas de ese estilo. Véanse las dificultades en un problema relacionado: Estructurar una obra dramática  a partir de textos de un escritor.
     Uno de los hilos puede ser el Amor, en su evolución: preparación, comienzo, culminación y descenso y/o fracaso. Se ofrece un panorama de la evolución canónica de ese sentimiento, con lo que deviene un Personaje, pasando a ser las escenas correspondientes ilustraciones o visiones de esas etapas de evolución (Nada, Todo. Nada). O mejor, un Superpersonaje, para diferenciarlo de los Personajes que intervienen en las escenas (o superescenas).    (en ese caso los actores o/y la presentación pueden aludir a esa etapa del Personaje, pero fuera de la escena –o dentro, en cuyo caso no se relaciona con las demás. Medítese eso.)     Otro superpersonaje, un metapersonaje, es precisamente el Teatro ( o el Actor) ya que asistimos a su significado y transformación de muñeco inanimado a personaje de teatro.  Los parlamentos de los muñecos son por lo tanto otro hilo conductor a través de la obra, consolidando --esperamos-- el drama, la comedia.      
     La obra se comienza a configurar con Superpersonajes, como en los autos sacramentales (el Mundo, la Virtud….). Pero sin aludir a eso.
     Las presentaciones hablan, presentan precisamente a estos superpersonajes al presentar las escenas, ligando esas escenas, en principio independientes en un hilo conductor, conducido precisamente por las Presentaciones. Las escenas quedan intocadas (salvo por las condiciones citadas (numero de actores) y pueden ser utilizadas con otro punto de vista i.e. otro superpersonaje. De esta manera las escenas aparecen como ilustraciones, instantáneas, síntomas de los superpersonajes.

  Veamos las Presentaciones para cada superescena:

Presentaciones para el superpersonaje  : El Amor
 
Esta ordenación y ligazón entre escenas requeriría una introducción específica para cada una; por: Ejemplo: PP: el Amor:
 
La Presentación tiene dos partes: una que habla del superpersonaje (el Amor, en este caso) y una segunda que introduce le contexto de la escena que sigue, para situar al espectador. De modo que el enlace entre superpersonaje y personajes lo realiza precisamente la Presentación.
 
    Presentación  inicial (general)
¿El Amor?. Oh y Ay, el amor. Él nos trae las mayores delicias y los mayores tormentos. Durante muchos años, de unos 7 a 107, se hace el centro de nuestros desvelos, preocupaciones, dudas e incertidumbres. Por él trabajamos duramente, o esperamos con anhelo. Con él pues y casi para él vivimos. Y pese a las sombras que a menudo le envuelven, la vida, nuestra vida, no sería válida, no tendría sentido, no sería en realidad Vida. Presenciemos ahora unas etapas y situaciones de las que el Amor nos trae, tomadas escogidamente de los escritos de quienes entendieron muy bien sus matices y claroscuros.
 
(nuestro teatro clásico en castellano ---demasiado cultural, te arranca de lo poético.)
Sobre el amor, hay muchas actitudes. Se le desea, se le teme, se le ama, se le odia. Aquí aparecen dos de ellas, en manos de Lope; a ver cuál les(os)  parece mejor. (La discreta enamorada)
    1. Actitud ante el amor:                     La discreta enamorada: Acto I , Escenas 1 y 6, fundidas con retoques.
 
El amor es aquí deseo y misterio por un lado; codicia y manipulación por otro. Ambas posiciones se entrecruzan aquí, como en la vida de fuera…¿triunfará una o la otra? (El caballero de Olmedo)
    2- Tercería en el amor:                      El Caballero de Olmedo: Acto I escena 2.
 
Ya comienza el asedio, sus motivaciones son confusas; su desarrollo puede aclarar y hasta purificar lo torcido inicial. Veamos:
    3. Comienza el asedio por interés      La Dama Boba
 
El amor toca y el amor arrastra y desborda. Deslumbra, maravilla. Eleva al cielo, te llama al infierno.... no sabemos cuál triunfará. Veámoslo.
Hubo amor, amor apasionado. Pero otros sentimientos, ambición, otras lujurias, torcieron el camino feliz y se crearon profundos desencantos, ofensas terribles. En busca de la solución se lanza valientemente la agraviada. (La vida es sueño)
    4. Descubrimiento del amor               Vida es sueño.
 
El hastío, la brutalidad, la crueldad me mezclan aquí con el sentimiento amoroso, tomando formas casi monstruosas. (La baraja)
    6. Amor lujurioso                              Baraja
 
El amor que no fue, el amor que a pesar de todo reside hasta la muerte entre las carnes y sangres de la amante  ¡qué dolor, qué lastima de lo que pudo haber sido pero no fue!. (Doña Rosita)
    7. Amor pasado y fallido:                  Doña Rosita
 
(falta el triunfo y culminación del amor)
usar:
El amor toca y el amor arrastra y desborda. Deslumbra, maravilla. Eleva al cielo, te llama al infierno.... no sabemos cuál triunfará. Veámoslo.
 
    Presentación  final (general)
Ya hemos visto al diosecillo en acción. Ha sacudido y transformado las vidas de todos nuestros personajes. ¿Habremos aprendido algo?¿Será desde ahora nuestra vida más sabia, nuestra felicidad más estable?. Lo dudamos. Lo dudamos mucho. Porque la embriaguez que produce cuando golpea nos hace olvidar todos los razonamientos y propósitos que lo vivido y lo contemplado nos aportaron en su momento. O sea, repetiremos testarudamente los errores de nuestros protagonistas y otros muchos, particulares, ocasionados por nuestras especiales maneras de ser.
 
(posiblemente::
A luz de lo visto podríamos preguntarnos: ¿Vale las pena? Por unos momentos de felicidad ¿valen la pena las penalidades del no saber si se es querido, de creer que sí pero ver luego que no era cierto, la de ser querido pero no querer, la de querer pero no ser querido, la de sentir el hierro candente de la traición de ser amado, la de ser obligado a amar, la de fingir que se ama sin sentirlo, la de perder para siempre al ser amado..? Son incontables las penas que penamos por que unos pocos momentos de felicidad plena. Responderíamos pues a uetsra pregunta, si fuésemos sensatos y sabios, que no; que es mejor estar en paz, sintiendo las riendas de nuestra vida en las manos firmes; que esa enfermedad nos revoluciona la sangre y la vida y nos hace caer en mil escollos y socavones. Que...  Pero no. No podemos .... ni debemos ser sabios, porque... ¡cuántos momentos de vida plena, aun sufriente, nos ha traído el amor. Cómo ha llenado nuestras vidas de aliento, estímulo, esperanza y energía.... No, como dice muy certeramente bien la canción
Más vale trocar
plazer por dolores
que estar sin amores.
De modo que asumamos nuestras penas de amor con alegría --si eso fuera posible y aceptemos nuestra condición sentimental con paciencia y conformidad. Gozaremos y sufriremos como corresponde a cada hijo de vecino, tendremos nuestras novelas de amor, exquisitas o populares y así nuestras vidas habrán valido la pena.
    Y hoy al menos habremos vibrado por simpatía, como una cuerda de guitarra vibra por resonancia, ante las maravillas y tragedias de estos personajes al tocarles ese sentimiento arrebatador y siempre misterioso.
 
Adiós.
 
Por cierto: el Amor pudiera también aparecer como Personaje, fuera de las escenas y fuera de las presentaciones. Colarse, por decirlo a sí en algún momento. Pudiera reforzar la unión entre escenas y por tanto el sentido de ‘obra’, la dramaturgia.
 
Argumento
 
Insistiendo en la dramaturgia, y de acuerdo con lo propuesto en la citada Estructurar una obra dramática  a partir de textos de un escritor, es necesario dotar a nuestro superpersonaje de una historia ilustrada mediante las escenas. La historia del amor, el Amor en general, aunque vivido algo diferentemente por cada una o una, tiene una evolución Preparación, Llegada, Consecución Desencanto, Perdida; es como un ser orgánico que es esperado, nace, crece, madura, envejece, muere y se pudre. Hay que elegir las escenas muy bien para que reflejen esas siete etapas, o al menos las más importantes. Citándonos a nosotros mismos (perdón) tomamos para ilustrar la idea este párrafo de esa página:

A esta alturas se nos ocurre que la única manera de realizar todo esto consiste en tener la obra ya pensada, su guión al menos, e ir revistiendo ese esqueleto con los fragmentos apropiados, como un maniquí al que vamos añadiendo retales hasta tenerlo completo y adecuadamente vestido. A veces se hará probablemente necesario añadir e intercalar textos propios --retales adicionales-- para conseguir los objetivos descritos --personajes, contar la situación, conflictos, resolución...

Visión general
 
La obra o función queda estructurada en cuatro niveles, cada uno con sus hablantes y talantes:
1. Los muñecos: hablan de sí mismos y prestan voz cuerpo y vida a los personajes de las escenas. Son los actores, son el Teatro.
 
2. Los personajes: hablan entre ellos y de sí mismos en las superescenas. E indirectamente del superpersonaje, pues le ilustran.
 
3. El presentador: hablan sobre el superpersonaje y sobre los personajes de las superescenas, ligando ambos. Además lanzan y cesan las escenas mediante campanillazos. Es pues una especie de tiránico Maese Pedro, o el Director de Pinocho cuando es burro.
 
4. El superpersonaje: se habla de él (el Presentador). Pudiera aparecer físicamente también, asomarse por ejemplo para contemplar un momento a los personajes a los que transforma. Es un (o el) personaje (oculto o presente) de la obra completa.
 
5. El público, personajes, inconscientes en general, de una obra de más envergadura.
Puede verse  Siete escenas IV. Guión completo.
 
Continuamos con Siete escenas III. Palabra y escenografía
 
                             
       
 Javier Sánchez, diciembre 2012.    javiersangonza@hotmail.com   www.aldebaransoft.es
 
 

Vuelta al Principio    Última actualización:   domingo, 23 de junio de 2013   Visitantes: contador de visitas